Uno de los recursos de re estructuración cognitiva más recurrentes, es el uso de la frase “¿está en tu mano cambiar eso?”

Si tienes estrés, ansiedad o algún tipo de proceso en el que no te sientes bien, se suele recurrir al ejercicio de deshilachar el nudo o nudos que son fuente de preocupación, y separar los hilos que representan las cosas que puedes cambiar y las que no puedes.

Generalmente los hilos del primer grupo son cuestiones referentes a ti, a tus hábitos, a tus capacidades, a tu forma de ver la situación, es decir, son cuestiones en las que, si tú actúas de forma diferente, la situación cambia.

Por ejemplo “No me gusta mi cuerpo”
Quizás cabe reflexionar en primera instancia en ¿Que le pasa a tu cuerpo? Y después, teniendo una visión objetiva, reflexionar sobre que puedes, o no cambiar de tu cuerpo. ¿Puedes hacer dieta? ¿Puedes hacer ejercicio? ¿Puedes cambiar la forma de mirarte ?¿Cuáles son tus modelos, tus referentes? ¿Puedes dejar de compararte?

Y luego está lo que no puedes cambiar, tu altura, tu estructura , el color de tu piel, el tamaño de tus manos o el color de tus ojos.

Aunque, probablemente, estés pensando en la enorme industria de medicina estética, que no se dedica a la curación, si no a la “mejora”, entraríamos en un debate sobre los límites de lo que realmente necesitas y el porqué lo necesitas.

Y así, con la pregunta simple de la dualidad de lo que si y lo que no, hay quien se queda tan tranquilo, al llegar a la conclusión de “no está en mi mano cambiar eso”, y le parece razonable pensar de esta manera, en tanto a descargar la angustia de intentar conseguir cosas imposibles o que no están al alcance de uno.
Y ocurre algo terrible, que va más allá de la maldad que alguien pueda cometer, y se trata del silencio de la gente que se supone buena. Pues en algún momento se han convencido de que “no pueden cambiar eso”.

Sin embargo, y siempre bajo mi punto de vista, este ejercicio tienes graves problemas.
Es un método mal entendido y usado como navaja suiza para cualquier cosa y no es así.

Frente a la pérdida de un ser querido, una obsesión por conseguir un amor, o porque alguien no quiera que salga el sol por las mañanas, es necesario acudir al “que puedes cambiar”.

Pero no vale para todo, porque no resuelve la ecuación, es , en muchos casos, una forma de adaptar al conformismo, a enderezar la necesidad de cambios emocionales con un entablillado de la razón.

Los límites razonables de lo que una persona puede llegar a concebir como “cambiable” son muy difusos.
Rosa Parks, sabía que no podía cambiar la sociedad en la que vivía, y aún así se negó a ceder su asiento a un hombre, tan solo porque no tenía su mismo color de la piel.

El hombre desconocido que se plantó con las bolsas de la compra frente a los tanques en la plaza de Tiananmén durante las protestas en China, sabía perfectamente que las tropas no iban a marcharse porqué el no estuviera de acuerdo con su presencia, y su vida, en la realidad china, apenas valía nada.

Te hablo de situaciones cotidianas en sociedades aceptadas en su momento histórico.

No te hablo de personas “especiales” que cambiaron el mundo por sus habilidades, dones o capacidades, pues es más difícil verse uno reflejado. Pero sin ninguna duda de esa larga lista de personas notables, todos se plantearon en algún momento “que podían cambiar y que no” y seguían siendo personas humanas.

Será que soy un tipo extraño, pero rechazo el maldigo recurso de razonar sobre lo que se puede y lo que no, pues tres minutos después aparece la frase “si quieres puedes “ y es un choque de trenes y la evidencia de una deriva que da vueltas sin remedio en un laberinto sin las respuestas adecuadas.

Siempre, a mi forma de ver, cambiar las cosas , es una cuestión de actitud.
Reclamo el derecho a querer cambiar las cosas que pudieras considerar que no están a mi alcance. Pues en muchos casos , si que lo están, pero es más cómodo convencer a la gente que no se complique la vida y encuentre la paz espiritual despojándose de vanas ideas y renunciando a legítimas opiniones.

¿Puedo cambiar que la gente no use mascarilla durante una pandemia no resuelta ? ¿Debo pelearme con cientos de personas cada vez que salgo a la calle?
Obviamente no.
Puedo aceptar ese hecho y dejar de usarla yo también o puedo mantener una actitud frente a la suya.

¿Puedo cambiar que Angelina Jolie no me ame?
No , no puedo.
Entonces , ¿para qué cuidarme por dentro y por fuera si no puedo conseguir su amor?
Porqué el error está en que no debo renunciar al amor, si no a enfocarlo correctamente.
Si cambio la forma de quererme y me cuido por dentro y por fuera, para quererme a mi.
Estaré en condiciones en atraer a mi Angelina Jolie particular, una versión mejorada y real de un modelo idealizado e inventado.

La ecuación se resuelve, cuando hablamos de emociones aconsejadas por la razón y no “anestesia” emocional con pastillas razonables.

Existen muchas formas de acabar con los duendes que creen en los cambios, porque en realidad todo está cambiando continuamente, pero de ninguna manera seré yo quien acabe con el mío.

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